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| Areas
Pastorales |
| ¿Por qué el
Vaticano no vende todas sus riquezas en edificios y obras
de arte para darle de comer a los pobres? |
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Un
periodista narra que el Papa Pío XII murió
en su habitación que era sumamente sencilla,
recostado en una pobre cama de hierro; su comida
diaria consistía en unas pocas verduras.
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Cuando
se habla de “las riquezas del Vaticano”,
no hay que perder de vista que se está
hablando de bienes culturales que son patrimonio
de la humanidad, y de los cuales la Iglesia no
es más que la custodia segura. El Vaticano,
fuera de sus templos, es un gigantesco museo donde
acuden innumerables personas del mundo entero
para conocer parte del patrimonio científico,
filosófico, teológico y artístico
de la humanidad.
Es evidente además, que en el caso de que
se vendiera todo este patrimonio de la humanidad,
esto no solucionaría la pobreza en el mundo;
de hecho, hay estadísticas según
las cuales sólo se daría de comer
a los pobres durante tres días. Así
que hay que ser conscientes de que esto no es
más que una falsedad que busca desacreditar
a la Iglesia. La respuesta a la pobreza depende
de la buena voluntad de los gobernantes.
Por
otra parte, la Santa Sede, así como muchas
instituciones de la Iglesia ayudan económicamente
de manera importante a los más necesitados.
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Para
tener una idea, en los años 1998-1999,
sólo Caritas italiana distribuyó
34,5 millones de dólares destinados a 69
países de los cinco continentes.
Además,
el Papa destina el “Óbolo de San
Pedro” -una colecta que se realiza una vez
al año en las Iglesias de todo el mundo-
a muchísimas obras de caridad y a las Iglesias
más necesitadas. En el año 1999,
por ejemplo, Juan Pablo II donó todo el
dinero recolectado (55.313.587 dólares)
a escuelas, leproserías, hospitales, centros
de asistencia especiales y zonas azotadas por
grandes calamidades (terremotos, sequías,
hambre), alrededor del mundo. La Santa Sede también
ayuda al sostenimiento de los Lugares Santos y
de las Obras misionales.
De igual manera podemos decir que las grandes
obras de misericordia que ennoblecen la humanidad,
han sido invento e iniciativa de la Iglesia. La
Iglesia católica inventó los hospitales,
los orfanatos, los cotolengos, los hogares para
discapacitados, y hasta las mismas universidades.
Si hoy podemos asistir a una universidad es gracias
a la Iglesia; si hoy podemos acudir a un hospital
es gracias a la Iglesia.
En cuanto a la vida personal del Papa, él
vive modestamente, sin propiedades personales.
Un periodista narra que el Papa Pío XII
murió en su habitación que era sumamente
sencilla, recostado en una pobre cama de hierro;
su comida diaria consistía en unas pocas
verduras. El médico de San Pío X,
asistiéndolo en su enfermedad, quedó
desconcertado al comprobar que el gran Papa llevaba
puesto debajo de su blanca sotana, unos pantalones
remendados como los de cualquier pobre del pueblo.
El Papa al morir, ni siquiera deja a sus familiares
sus bienes personales; sólo su enseñanza
y buen ejemplo. Vive y muere pobre como Jesús.
Así que cuando te hagan esta pregunta,
ya sabes cómo defender a tu Iglesia.
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| Notas
Pastorales |
| Obediencia al Santo Padre |
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“Yo
te digo que tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia, y el poder
del infierno no la derrotará” (Mateo
16, 18).
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La
Iglesia es la comunidad de salvación en
Cristo. Adán, en lugar de ser guía
de un pueblo, congregado para vivir con Dios,
se convierte en padre de una humanidad dividida
por las codicias, la soberbia, el odio, y en aquellos
que huyen de Dios. Fue necesario que un nuevo
Adán inaugurara una nueva Creación,
en la que fuera restaurada una vida en amistad
con el Todopoderoso y con todos los hermanos.
Hoy,
el Evangelio nos presenta precisamente una verdad
fundamental de nuestra fe: Cristo escoge entre
sus doce discípulos a Pedro, para que pastoree
a Su única Iglesia; lo encargó a
él y a los demás apóstoles
para que fueran “piedra angular” de
la misma. Esta Iglesia constituida y ordenada
en este mundo como una sociedad, subsiste en la
Iglesia Católica, gobernada por el sucesor
de Pedro, el Papa, y por los obispos en comunión
con él.
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En
su Magisterio pontificio hallamos una roca; los
Obispos y sacerdotes fieles, le siguen y transmiten
sus enseñanzas, con la seguridad de que
en ellas encontramos al mismo Cristo, Buen Pastor,
que guía a sus ovejas hacia el Cielo.
El
decreto sobre Ecumenismo del Concilio Vaticano
II explicita: “Solamente por medio de la
Iglesia Católica de Cristo, que es auxilio
general de salvación, puede alcanzarse
la plenitud toral de los medios de salvación.
Creemos que el Señor confió todos
los bienes de la Nueva Alianza a un único
colegio apostólico presidido por Pedro,
para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la
tierra, al cual deben incorporarse plenamente
los que de algún modo pertenecen ya al
pueblo de Dios” (UR 3).
La
Iglesia, unida a Cristo, está santificada
por Él, en Él y con Él; todas
las obras de la Iglesia se esfuerzan en conseguir
“La santificación de los hombres
en Cristo y la glorificación de Dios”
(SC 10). En la Iglesia, es en donde está
depositada “la plenitud toral de los medios
de salvación” (UR 3). Es en ella
donde “conseguimos la santidad por la gracia
de Dios” (LG 48).
“La
Iglesia, en efecto, ya en la tierra se caracteriza
por una verdadera santidad, aunque todavía
imperfecta” (LG 48). La santidad puede ser
aspirada por todos sus miembros: “Todos
los cristianos, de cualquier estado o condición,
están llamados cada uno por su propio camino,
a la perfección de la santidad, cuyo modelo
es el mismo padre” (LG 11).
Ante
este privilegio de pertenecer a la verdadera Iglesia
fundada por Cristo, debemos orar, estudiar sus
enseñanzas y proyectarlas con la vida y
el trabajo apostólico. Que éste
sea hoy nuestro compromiso: vivir, defender y
proclamar nuestra fe católica, en obediencia
al Papa.
Monseñor Antonio José López
Castillo
Arzobispo de Barquisimeto.
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