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| Notas
Pastorales |
| “Con la lengua se construye
o se destruye” |
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Através
de la lengua, de modo especial el ser humano emite
palabras y se puede comunicar con los otros seres
humanos, y de alguna manera hablar con Dios y
cantarle.
El hablar, nos
puede dar la vida o nos puede aniquilar; de allí
que la Escritura nos diga: “La muerte y
la vida están en poder de la lengua; los
que la usan comerán de su fruto”
(Proverbios 18,21).El apóstol
Santiago, nos enseña: “Todos cometemos
muchos errores; ahora bien, si alguien no comete
ningún error en lo que dice, es un hombre
perfecto, capaz también de controlar todo
su cuerpo. Cuando ponemos freno en la boca a los
caballos para que nos obedezcan, controlamos todo
su cuerpo. Y fíjense también en
los barcos; aunque son tan grandes y los vientos
que los empujan son fuertes, los pilotos, con
un pequeño timón los guían
por donde quieren. Lo mismo pasa con la lengua,
es una parte muy pequeña del cuerpo, pero
se cree capaz de grandes cosas. ¡Que bosque
tan grande puede quemarse por causa de un pequeño
fuego!, y la lengua puede ser un fuego.
Es un mundo de
maldad o bondad puesto en nuestro cuerpo, que
contamina o purifica a toda la persona. El hombre
es capaz de dominar toda clase de fieras, aves,
serpientes, animales del mar, y los ha dominado;
pero nadie ha podido dominar la lengua. Puede
ser un mal que no se deja dominar y que esté
lleno de veneno mortal. Con la lengua, lo mismo
bendecimos a nuestro Dios y Padre, que maldecimos
a los hombres creados por Dios, a su propia imagen.
De la misma boca salen bendiciones y maldiciones.
Hermanos míos, procuremos bendecir”
(Santiago 3,2-10). De las lenguas perversas, lenguas
largas o viperinas, que tristemente nunca faltan,
provienen las calumnias, adulaciones, amenazas,
mentiras, dobleces, prepotencias, intereses mezquinos.
Los rumores, o sea, mentiras filtradas como verdades
ocultas, hacen mucho daño al país,
a las finanzas, a la economía, las inversiones;
no aceptemos ese tipo de guerra, que es tan rastrera,
digamos la verdad y de frente. Los chismosos son
los seres más sucios y faltos de dignidad.
La escritura tiene
términos fuertes, frente a la lengua farsante;
“líbrame oh Yahvé de la gente
perversa… afilan su lengua igual que una
serpiente; veneno de víbora en sus labios.
Sálvame oh Yahvé de las manos del
impío” (Salmo 140, 2-5). “Crimen
proyecta sin cesar, tu lengua es como una afilada
navaja ¡Oh artífice de engaño!”
(Salmo 52,4). “Estoy tendido en medio de
leones… sus dientes son lanzas y saetas,
su lengua es una espada acerada. Álzate
oh Dios desde los cielos” (Salmo 57, 5-6).
Matémoslo con la lengua, no prestemos atención
a ninguna de sus palabras (Jeremías 18,18).Sin
embargo, es esta una tentación para todos,
porque ¿Quién no peca jamás
con la lengua? (Eclesiástico 19,18) Precisamente,
por eso feliz… quien jamás se desliza
con su lengua (Eclesiástico 25,8). En cambio
la lengua del justo es veraz. Así plata
pura es la lengua del justo, (Proverbios 10,20),
porque a través de ella anunciará
la justicia Divina y alabará por siempre
al Señor (Salmo 35,28).
Finalmente las
obras deben respaldar las palabras que esa lengua
emita, “amémonos no de palabras,
ni de lengua, sino de obras y de verdad”
(1 Jn 1,26). Dios nos ha dado el don grandioso
del oído para que nos escuchemos con respeto,
unos a otros y también nos ha dado la maravilla
del habla para que nos comuniquemos, en base a
la verdad, y el bien, en un clima de amistad.
Que nuestra lengua como expresión de la
comunicación sirva para bendecir y fomentar
la auténtica fraternidad.
Monseñor Antonio José
López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto.
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| Marielena Mestas Pérez |
| Mons. Montes de Oca: ejemplo
de fe y oración |
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Monseñor
Salvador Montes de Oca nació el 21 de octubre
de 1895 en Carora, Estado Lara. Sus padres, Andrés
y Rosario, formaron a cinco niños en un
hogar regido por sólidos valores cristianos.
Así, desde temprana edad, Salvador desarrolló
una particular predilección por los asuntos
de Dios, vivió en comunión permanente
con el Santísimo Sacramento y profesó
un enorme amor por la Santísima Virgen.
Ordenado sacerdote
el 14 de mayo de 1922, es designado capellán
del Santuario de la Paz, Director Espiritual del
Seminario y Secretario del Obispado de Barquisimeto.
Realiza una fructífera labor que también
compartirá con la dirección del
periódico diocesano “El Embajador”
y la docencia en el Colegio Federal de Barquisimeto.
Siempre recto
y con un modo de ser muy afable y cercano, según
relatan quienes tuvieron el privilegio de conocerlo,
Montes de Oca tenía un espíritu
alegre y bondadoso, destacando su paciencia y
profunda predilección por los más
pequeños. A ellos había dedicado
“La Eucaristía y los niños”,
ponencia presentada en el Congreso Eucarístico
Nacional, celebrado en el año 1911.
En 1927, es consagrado
Obispo de Valencia. Por observar arraigadas convicciones
en pro de la libertad y los derechos humanos y
por destacar como leal defensor de los postulados
de la Iglesia Católica, fue expulsado de
Venezuela en octubre de 1929. Dos años
más tarde regresa, siendo recibido con
honores y entusiasmo por el pueblo valenciano.
En 1934 parte
para Roma con motivo del Año Santo, pero
cae gravemente enfermo. Ese mismo año decide
renunciar a la diócesis, ingresando en
la Congregación de los Sacramentinos, en
Florencia, un año más tarde. Posteriormente,
ingresa a la cartuja de Farneta, adoptando el
nombre de Bernardo María. Por defender
a personas inocentes que huían del terror
nazi, fue salvajemente torturado y fusilado, junto
otros cartujos, entre los que se hallaba el padre
Prior, el 6 de septiembre de 1944.
Al cumplirse
el 65 aniversario de esta masacre, este gravísimo
suceso no debe pasar desapercibido por el pueblo
católico venezolano. Por el contrario,
precisamos honrar la memoria y virtudes elevadísimas
que distinguieron a Monseñor Montes de
Oca conociendo mejor su vida y martirio.
Una hermosa y
significativa manera de venerarlo pudiera ser
implorar diariamente su pronta beatificación.
¡Qué alegría extraordinaria
para los venezolanos de buena voluntad, y en particular
para el pueblo de Lara, ver a un caroreño,
de sólidos valores humano-cristianos, fallecido
mártir, ser elevado a los altares! Honremos
su memoria incentivando en niños y jóvenes
el valor de la oración, el amor a María,
Madre de Dios y Madre de la Humanidad y la comunión
con Jesús Sacramentado.
Evocando unas
palabras de Monseñor Montes de Oca a su
hermana Carmen. En emotiva carta, el mártir
caroreño aconseja:” Comulga siempre
que puedas, que la santa comunión es una
fuerza y un consuelo”. Lleguen estas sabias
y santas palabras al corazón de quien este
artículo lea.
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| Notas
Pastorales |
| Somos Misioneros |
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Cristo,
elige y envía a sus apóstoles a
evangelizar. Les trasmite su misión salvífica.
Hace de ellos
unos enviados, sus misioneros.
Los Apóstoles
con toda libertad enseñan la buena nueva
de Jesús.
Ellos, por tanto,
deberán enseñar la verdad sobre
Jesucristo, Él es verdadero Dios y verdadero
hombre.
En la plenitud
de los tiempos, Dios Padre envía al Hijo
al mundo, como verdadero Dios.
“Nació
del Padre antes de todos los siglos, y verdadero
hombre nacido de María, la Virgen, por
obra del Espíritu Santo” (Puebla
188)
Jesús
inicia su camino redentor, sin caer en la tentación
del poder político, ni tampoco en la violencia.
La vida es entrega
en el amor. Para cumplir el designio del Padre,
Él se entrega a la muerte en la Cruz, ofreciendo
así la vida por la salvación de
todos. De esta suerte, Él encarna la justicia
salvadora.
Por ello el Padre,
lo resucita de entre los muertos y exalta gloriosamente
a su derecha. El Padre lo hace Señor del
mundo.
Su victoriosa
resurrección es entonces, un signo de la
resurrección, a la que todos los seres
humanos están llamados.
Cristo envía
su espíritu. Ese Espíritu es quien
nos conduce a la verdad plena, es él quien
nos da la auténtica vida.
Es el Espíritu,
el que nos conduce por sendas de amor y libertad
profunda.
Jesucristo, a
través del bautismo nos invita a ser la
Iglesia como pueblo de Dios.
Somos todos los
bautizados, misioneros, ahora tenemos una gran
misión laical; debemos ponerle corazón
y entusiasmo a este trabajo pastoral misionero
para que se realice la nueva evangelización,
en nuestra Arquidiócesis, con nuevo ardor,
nuevos métodos y nueva expresión.
Y por tanto,
a tener dentro de esa comunidad de fe, una conciencia
de comunión y participación.
Por ende, en
la medida en que conozcamos y tomemos en cuenta
los criterios de la vida de Cristo, para nuestra
propia historia, seremos evangelizadores y solo
así desde la vida y desde las palabras
podremos y debemos ser misioneros, ya que el Señor
nos envía a todos, “cada uno desde
su propia vocación a dar frutos y hacer
que esos frutos permanezcan”.
La Misión de los Apóstoles
Jesús
es el enviado del Padre desde el comienzo de su
ministerio, “llamó a los que el quiso,
y vinieron donde Él instituyó Doce,
para que estuvieran con Él y para enviarlos
a predicar”(Mc 3, 13-14). Desde entonces,
serán sus “enviados” (es lo
que significa la palabra griega apóstol).
En ellos continúa su propia misión:
“Como el Padre me envió también
yo los envío” (Jn 20,21). Por tanto
su ministerio es la continuación de la
misión de Cristo: “Quien a vosotros
recibe, a mí me recibe”, dice a los
doce (Mt 10,40).
Jesús
los asocia a su misión recibida del Padre:
como “el Hijo no puede hacer nada por su
cuenta” (Jun 5,19,30), sino que todo lo
recibe del Padre que le ha enviado, así
aquellos a quienes Jesús envía no
pueden hacer nada sin Él, de quien reciben
el encargo de la misión y el poder para
cumplirla. Los apóstoles de Cristo saben
por tanto que están calificados por Dios
como “ministros de una nueva alianza”,
“ministros de Dios”, “embajadores
de Cristo y administradores de los misterios de
Dios”. Catecismo de la Iglesia Católica
858,859).
Monseñor Antonio José
López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto.
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| Notas
Pastorales |
| Pentecostés |
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La
Iglesia, cincuenta días después
de la Pascua, nos presenta y ofrece la festividad
litúrgica de Pentecostés.
Pedro anuncia
que en Pentecostés, se realiza lo dicho
por Joel 2,28-29 “Y después de esto
Yo derramaré mi Espíritu en toda
carne. Nuestros hijos y nuestras hijas profetizarán,
nuestros ancianos tendrán sueños
y nuestros jóvenes visiones y hasta en
los siervos y las siervas derramaré mi
Espíritu en aquellos días”.
En Pentecostés
se cumplen las promesas de Dios, ya expresadas
en Ezequiel (36,26-27), “Les daré
un corazón nuevo y les infundiré
un nuevo Espíritu: Quitaré de su
cuerpo el corazón de piedra y les daré
un corazón de carne, e infundiré
mi Espíritu en ustedes y haré que
vivan según mis preceptos, observando y
guardando mis leyes”.
El mismo Juan
Bautista, anuncia que ya está presente,
aquel que bautizará en el Espíritu
Santo “Yo los bautizo con agua, pero Él
los bautizará en el Espíritu Santo…”
(Mateo 3,11). Por lo que Jesús después
de la Resurrección, anuncia:”…
Dentro de pocos días serán bautizados
en el Espíritu Santo” (Hechos 1,5).
De acuerdo a la
catequesis “primitiva” nuestro Señor
Jesucristo, muerto, resucitado y exaltado a la
derecha del Padre planifica su obra, derramando
el Espíritu Santo sobre la comunidad apostólica.
Así sucedió: “Estaban todos
juntos en el mismo lugar, y se produjo de repente
un ruido del cielo, como de viento impetuoso que
pasa, que lleno toda la casa donde estaban. Se
les apareció como lenguas de fuego, que
se dividían y se posaban sobre cada uno
de ellos y todos quedaron llenos del Espíritu
Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas,
según el espíritu Santo les movía
a expresarse” (Hechos 2, 1-4).
Se cumplió
lo anunciado por los profetas, en cuanto que los
dispersos serían reunidos en la montaña
de Sión y que así la asamblea de
Israel estaría unida en torno a Yahvé,
Pentecostés concretiza en Jerusalén
la unidad espiritual de los Judíos y de
los prosélitos de todas las naciones; el
milagro de audición señala que el
mensaje mesiánico se extenderá a
todos los pueblo (Hechos 2, 5-11).
La infusión
del Espíritu que congrega a la comunidad,
dice relación a su misión “Y
serán mis testigos en Jerusalén,
en toda Judea, en Samaria y hasta los confines
de la tierra” (Hechos 1,8).
Ese Don otorgado
a la Iglesia es permanente.
Pentecostés,
inicia el tiempo de “la Iglesia, pueblo
de Dios”, en el espacio que en su peregrinación
recibe de ese Espíritu la caridad que la
une y la congrega como comunidad. La Santifica
y la envía como misionera a evangelizar
y salvar integralmente a la humanidad.
El Espíritu
Santo, nos enseña y motiva a rezar. Él
nos hace decir refiriéndonos a Dios “Padre
Nuestro”.
Él coloca
en lo íntimo de nuestro ser, aquel impulso
sincero del Apóstol, cuando gritó
como himno de adoración: “Señor
mío y Dios Mío”.
La oración
desde el Espíritu, nos da seguridad y paz
ya sea que esa Tercera Persona de la Trinidad,
nos recuerda a Jesucristo que nos sigue diciendo:
“No teman, yo he vencido al maligno. Yo
estaré con ustedes hasta el final de los
tiempos” (Mateo 28,20) “Pidan y se
les dará, busquen y hallarán, llamen
y se les abrirá” (Mateo 7,7).
El espíritu
Santo es quien llama a los jóvenes al sacerdocio,
a la vida religiosa y a un laicado comprometido.
Es el Espíritu
Santo quien mueve a los cristianos a participar
de los sacramentos, a vivirlos, sentirlos y vincularlos
con la vida, fortaleciendo en ellos, la fe.
El Espíritu
Santo es quien hace nacer en nosotros ansias por
conocer la doctrina cristiana, escudriñar
las escrituras o estudiar, leer, ahondar en la
fascinante teología en todas sus dimensiones.
El espíritu
Santo es quien coloca en el corazón del
hombre y de los pueblos, ansias de honestidad,
de justicia y fraternidad; es Él quien
guía a los auténticos dirigentes
sociales que buscan servir, ser útiles
y trabajar por el bien común; rechazando
las tentaciones de la corrupción, en todas
sus formas.
Es el Espíritu
Santo el que nos insinúa a poner en práctica
los valores, tales como: caridad, veracidad, justicia,
fraternidad, en fin, el bien en todas sus manifestaciones.
Por ello imploremos
con mucha fe: “Ven Espíritu Santo
y llena los corazones de tus fieles”.
Hoy se celebra
el día del Seminario en Venezuela. Elevemos
una oración al Padre Celestial por todos
los Seminarios.
Monseñor Antonio José
López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto.
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| Notas
Pastorales |
| Jesús, El Buen Pastor |
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La
referencia del pastor que conduce y protege su
rebaño, forma parte de la vida del arameo
nómada, en el contexto de una cultura pastoril.
En este tipo de existencia el pastor es a la vez
un defensor de ovejas, como un jefe y un compañero
de faena.
El pastor debe
ser un hombre lleno de fortaleza, capaz de defender
su rebaño de los ataques de animales salvajes,
tales como leones, osos, así lo dice 1Samuel
17, 34-35: “Pero David dijo a Saúl;
cuando tu siervo apacentaba las ovejas de tu padre,
venía un león, o un oso y se llevaba
una oveja del rebaño, yo lo perseguía
y le golpeaba y se la arrancaba de la boca. Si
se venía contra mí, le agarraba
por la melena del mentón, le golpeaba y
le mataba…”
Pero también
el buen pastor debe ser delicado, es lo que dice
Proverbios 27,23: “Cuida bien tu grey, preocúpate
por tus rebaños”. Él insiste,
que muchas veces es necesario llevar en sus brazos
a las ovejas débiles, en efecto: “Como
un pastor apacienta su rebaño, en su brazo
recoge a los corderos, en su seno los lleva y
conduce al reposo a las perdidas”. Sintiendo
de esa manera un gran aprecio y respeto por esas
ovejas, tratándolas como a hijas (2Samuel
12,3). Al mismo tiempo la autoridad del pastor
no se discute, porque está basada en la
verdad, en el buen trato y en el amor.
En Babilonia y Asiria, los reyes se consideraban
como pastores, que conducían a su pueblo;
ellos debían proteger a sus ovejas.
En tal sentido,
Dios aparece ya desde el Antiguo Testamento como
el Buen Pastor por excelencia que conduce a buenos
pastos a sus pueblos. Los guió como a “un
rebaño en el desierto” (Salmo 78,52);
y aún por obstinación de aquel pueblo
debió ir al cautiverio, no obstante Yavé,
los conducirá hacia “los manantiales”,
congregando a todas las ovejas dispersas y desorientadas.
Por eso su misericordia, se extiende a todos,
sin discriminación.
Pero muchos pastores
de Israel, fueron infieles a su misión.
No buscaron a Yavé, le desobedecieron,
lo rechazaron, no se ocuparon del rebaño,
sino que sólo se preocuparon de sí
mismos; en efecto, así se queja Yavé,
de eso malos pastores: “Hijo de hombre,
profetiza contra los pastores de Israel, habla
y diles: Pastores, así habla el Señor
Yavé ¡Ay de los pastores de Israel,
que se apacientan así mismos!... ¿No
es el rebaño al que debe apacentar los
pastores?... Ustedes se toman la leche y se visten
con la lana, matan las ovejas cebadas, pero no
apacientan el rebaño. No han fortalecido
a las débiles, ni han curado a las enfermas;
no han vendado a las heridas, ni tomado a las
descarriadas, ni buscado a las perdidas, sino
que las han conducido con crueldad y violencia.
Y ahora dispersas, por falta de pastor, presa
de todas las fieras del campo” (Ezequiel
34, 2-5).
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A todos estos
pastores malos “se los llevará el
viento…” (Jeremías 22,22).
Pero Yavé tomará en su mano el rebaño,
y lo guardará (Jeremías 31,10).
Tan pronto le sea posible, procurará colocarle
pastores según su corazón, quienes
apacentarán con inteligencia y sabiduría
(Jeremías 3,15)
En el Nuevo Testamento,
Jesús describe la preocupación misericordiosa
de Dios con características del buen pastor,
que sale en búsqueda de la oveja perdida
(Lucas 15, 4-7) . Jesús es el buen pastor
por excelencia. En efecto, Él se considera
enviado a las ovejas perdidas de Israel (Mateo
15,24)
El pequeño
rebaño de Jesús, será perseguid
por los lobos de fuera, de allí que se
les aconseje fervientemente: “He aquí
que los envío como ovejas en medio de lobos.
Sean pues prudentes, como las serpientes y sencillos
como las palomas” (Mateo 10,16). Ese rebaño
será atacado también por los lobos
de dentro, disfrazados de ovejas, por eso insiste:
“Cuídense de los falsos profetas
que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, y
por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7,15)
Hay muchos lobos
disfrazados de ovejas, lobos tales como la pornografía,
las mafias, las politiquerías, la corrupción.
Existen lobos,
como el erotismo, el materialismo, la adoración
del dinero, la prostitución, el alcoholismo,
la droga, que destrozan a nuestro pueblo. Los
lobos del compadrazgo, clientelismo político,
usura, parcialidad judicial que destruyen tantas
esperanzas. Jesús buen pastor, será
herido, pero reunirá en Galilea a su rebaño;
y al final del tiempo el pastor de esas ovejas,
separará a las buenas de las malas y “pondrá
las ovejas a su derecha y a los cabritos a su
izquierda” (Mateo 25,33)
Jesús es
el gran pastor, más grande que Moisés.
Él viene en ayuda de las ovejas sin pastor
(Mateo 9, 36)
Así lo
manifiesta Hebreos 13,20. “El Dios de la
paz, que por la sangre de la alianza eterna, resucitó
de entre los muertos, al gran pastor de las ovejas,
nuestro Señor Jesús”. Jesús
es el mediador único, la puerta de acceso
de las ovejas y que permite ir a los pastores,
es la que dice al mismo Señor: “En
mi se salvará, entrará y encontrará
pastos” (Juan 10, 7-9)
Sólo Él, delega el poder a los pastores,
en efecto le dice a Pedro: “…apacienta
mis ovejas” (Juan 21,17). Jesucristo no
s dice, hoy y siempre: “Yo soy el Buen Pastor.
El Buen Pastor arriesga su vida por las ovejas…
Yo el Buen Pastor… y conozco mis ovejas,
y ellas me conocen a mi. Doy mi vida por las ovejas.
Tengo otras ovejas que no son de este redil. Y
es necesario que yo las guie también, y
escucharan mi voz, y habrá un solo rebaño
y un solo Pastor” (Juan 10, 11-16)
Conozcamos a
Cristo, sigamos a Cristo, porque Él es
el Alfa y el Omega, el principio y el fin, “El
es el camino, la Verdad y la Vida” (Juan
14,6)
Él es
fiel. Él es la salvación. Por ello,
Él nos dice: “Vengan a mí,
todos los que están cansados y agobiados,
y Yo los aliviaré” (Mateo 11,28).
Monseñor Antonio José
López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto.
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| Notas
Pastorales |
Vivamos la Semana Santa
Domingo de Ramos
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Los
cristianos celebramos hoy la festividad litúrgica
del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor;
de esta manera iniciamos en la Iglesia de Catedral
a las 8:30 a.m., la liturgia de la Semana Santa
que culminará con la Pascua de Cristo.
Las palmas dan un carácter festivo a esta
celebración, que rememora la entrada de
Jesús a Jerusalén, como Rey, montado
en un jumento en medio de los cantos de los niños,
jóvenes y el pueblo todo. Ellos extienden
sus mantos en el camino, al igual que los ramos,
que portaban también en sus manos. Había
un ambiente de euforia, hasta gritar “¡Viva
el Hijo de David, bendito el que viene en nombre
del Señor, viva el Altísimo!”
Y cuando muchos otros desconocedores de la situación
preguntaban ¿quién es este? La gente
que acompañaba al Señor le respondía:
“Es Jesús, el Profeta de Nazaret
de Galilea”.
Antes
de su pasión, Jesús quiere proyectar
sobre Jerusalén el anuncio consolador acerca
de su victoria sobre el dolor y la muerte misma.
Por ello, es muy importante revestirse en esa
liturgia de los sentimientos de Cristo, unirnos
a su Vida, a su Pasión, Muerte y Resurrección;
vivir estas realidades salvíficas desde
la fe.
La
palma es un Sacramental que nos vincula a Cristo
en ese seguimiento personal y comunitario que
pasa cada día por la cruz, y debe terminar
en la resurrección, como amistad gozosa
y permanente con Dios.
La
palma bendita no puede ser un objeto mágico
que al obtener y tocarla, no hace falta nada más;
no debe entenderse así, por el contrario,
esa palma bendita es un Sacramental que nos invita
cada día a conocer a Jesucristo, a estudiar
mejor nuestro catecismo, a ahondar en nuestra
doctrina católica; ese ramo bendito es
el llamado a orar, a hablar, profunda y sinceramente
con Dios; ese signo sagrado es un llamamiento
a participar conscientemente en los Sacramentos,
a vivir como Dios manda, a tratar de poner en
práctica sus valores como son: la honradez,
la responsabilidad, la solidaridad, la justicia
y la hermandad.
Jesús
asume su función con toda libertad y la
llevó con decisión hasta el final;
que también nosotros con toda libertad,
fervor y respeto, participemos con Cristo, a través
de la liturgia, de su historia, de su salvación.
Que
podamos con sencillez decir “con mis obras
mostraré mi fe”. Iniciemos pues,
desde nuestra convicción, el acompañar
a Cristo litúrgicamente en su pasión,
Muerte y Resurrección, peregrinando con
la palma de su victoria y cantando “Bendito
el que viene en nombre del Señor”.
| LUNES
SANTO |
| -Jesús
atado a la columna- |
Es
un día en el cual celebramos, dentro de
la contemplación en la fe, el misterio
de Jesús atado en la columna. En este día
a las 9:00 a.m., se visitaran a enfermos; a las
5:00 p.m., se atienden confesiones y a las 6:00
p.m., celebración de la Santa Misa.
| MARTES
SANTO |
| -Jesús
humilde y paciente- |
Día
de meditación acerca de Cristo Humilde
y Paciente, como siervo sufriente entrega su vida
por la salvación de todos. En este día
a las 9:00 a.m., se visitaran a enfermos, a las
5:00 p.m., se atienden confesiones y a las 6:00
p.m., celebración de la Santa Misa.
| MIERCOLES
SANTO |
| -Jesús
Nazareno- |
Día
de reflexión sobre Jesús Nazareno:
camino, verdad y vida. En este día a las
9:00 a.m., se visitaran a enfermos; a las 5:00
p.m., se atienden confesiones y a las 6:00 p.m.,
celebración de la Santa Misa, Procesión
del Nazareno.
| JUEVES
SANTO |
| -Institución
del Sacerdocio y la Eucaristía- |
En
este día la Iglesia en Barquisimeto, como
pueblo de Dios, participa de un hecho litúrgico
fundamental como es La Misa Crismal, presidida
por el Sr. Arzobispo a las 9:00 a.m.; a las 6:00
p.m., Misa de la Cena del Señor, lavatorio
de los pies; procesión al monumento; a
las 8:00 p.m., adoración: Legión
de María; a las 9:00 p.m., adoración
Corazón de Jesús y a las 10:00 p.m.,
hora santa parroquial presidida por el Párroco.
Se
denomina Misa Crismal porque en ella el Obispo
bendice el óleo de los enfermos, aceite
que se utilizará en las Parroquias, para
administrar el Sacramento de la Unción
de los enfermos, a fin que “cuantos sean
ungidos con este, sientan en cuerpo y alma tu
Divina protección Señor, y experimenten
alivio y consuelo en sus enfermedades y dolores”.
Luego
se bendice el óleo de los catecúmenos,
con el cual se ungirán aquellos niños
y adultos en la administración del Sacramento
del bautismo, a fin de que Tu Señor: “concedas
tu fortaleza a los catecúmenos que han
de ser ungidos con él, para que al aumentar
en ellos el conocimiento de las realidades Divinas
y la valentía en el combate de la fe, vivan
más hondamente el Evangelio de Cristo”.
A
continuación se consagra el Crisma, con
el cual se ungirá a los niños y
adultos, haciéndolos partícipes
del sacerdocio de los fieles, como también
partícipes de Cristo Maestro y Rey.
Con
este óleo se ungen a quienes reciben el
Sacramento de la Confirmación, haciéndolos
soldados de Cristo, difusores y defensores de
la fe cristiana.
Además se unge con el Santo Crisma, a los
que reciban la ordenación Sacerdotal y
Episcopal, por cuanto se implora al Señor
“se digne santificar con su bendición
este óleo… infunda en él,
la fuerza del Espíritu Santo, con la que
ungió a sacerdotes, reyes, profetas y mártires,
haga que los consagrados por esta unción…exhalen
el perfume de una vida santa”.
Existe
otro hecho importante en esta Misa Crismal. El
Arzobispo se reúne con sus colaboradores
más inmediatos, los presbíteros
o sacerdotes, y todos en su presencia, y ante
Cristo, renuevan sus compromisos sacerdotales,
como responsabilidades del sacerdocio ministerial.
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Es
un gran signo de unidad del presbiterio con su
arzobispo, y es una gran demostración de
hermandad sacerdotal ante el laicado católico
fundamentalmente y ante la sociedad toda. Los
Diáconos Permanentes deberán renovar
las promesas de austeridad y obediencia.
Así
se cumple el deseo de Cristo: “Padre que
todos sean uno como Tú y Yo somos uno”.
También, el Jueves Santo se celebra la
Misa Vespertina en la Cena del Señor. El
segundo acontecimiento litúrgico del Jueves
Santo, es la Misa Vespertina en la Cena del Señor.
Esta Eucaristía de la tarde, realiza muy
especialmente la acción de Cristo, que
ofrece su testimonio de amor total, amor que instituye
la Eucaristía y el Orden Sacerdotal, y
entrega a la humanidad el mandato en convicción
del amor fraterno, por esencia del ser cristiano.
Todo ello manifestado en el servicio mutuo, que
se explícita en el lavatorio de los pies,
reviviendo el gesto del Señor, que se hace
servidor de todos por amor.
En
esa noche, grande, el Santísimo Sacramento
queda expuesto en un altar bellamente adornado,
que denominamos “Monumento” para la
adoración realizada por los fieles creyentes.
Es esta una tradición Eucarística
muy hermosa y que fortalece el fervor de nuestro
pueblo; en todos los templos católicos,
se escuchará como plegaria esta invocación
“Bendito y alabado sea Jesucristo en el
Santísimo Sacramento del Altar, sea por
siempre bendito y alabado”.
Ojalá y podamos visitar esta noche “Los
monumentos eucarísticos” de nuestras
parroquias.
| VIERNES
SANTO |
| -La
Pasión del Señor- |
En
este día en la catedral, a las 8:00 a.m.,
adoración: cursillistas y lectores; a las
9:00 a.m., adoración del apostolado mundial
de Fátima; 10:00 a.m., adoración
Pastoral Familiar; 11:00 a.m., adoración:
Divina Misericordia y Ministros extraordinarios
de comunión; y a las 5:00 p.m., celebración
de las siete palabras, celebración de la
pasión del Señor, adoración
de la Cruz, procesión con el Santo Sepulcro.
Las
siete palabras: es la predicación de las
siete palabras como una reflexión sobre
las expresiones redentoras de Cristo en la Cruz.
Por
la tarde, la liturgia se estructura en tres momentos
especiales:
La proclamación de la Pasión del
Señor: rememora los sufrimientos de nuestro
Redentor por nuestra salvación. Evitemos
el pecad, causa de su muerte y artífice
de la destrucción del hombre.
La
Oración Universal: consiste en diversas
plegarias donde se ora por la Iglesia, por el
Papa, por la Jerarquía, los fieles, por
los catecúmenos, por la unidad de los cristianos,
por los que creen en Cristo, por los que no creen
en Dios, por los gobernantes, por los que padecen
necesidad.
La
adoración de la Santa Cruz: la cruz, instrumento
de muerte y de victoria, va a ser exaltada y venerada.
Ella es signo del triunfo de Cristo, sobre el
pecado y sobre la muerte. Es el momento cumbre
de la acción litúrgica de este día,
por ello el pueblo canta “Miren al árbol
de la Cruz donde estuvo clavada la salvación
del mundo, vengan a adorarlo”.
En
este día cuando el pueblo hace una genuflexión
ante la Cruz, en señal de adoración
a Cristo, y estampa un beso al crucifijo; se suele
escuchar aquella partitura ya clásica para
nosotros como música sagrada el “Popule
Meus”, ¡Oh pueblo mío, que
te he hecho, en qué te he ofendido, respóndeme…
Que
nosotros sepamos tomar nuestra propia cruz, a
fin de poder optar a la resurrección final,
Cristo nos sigue diciendo: “Quien quiera
seguirme que tome su cruz”.
Inmediatamente
se distribuye la Sagrada Comunión a los
que debidamente preparados desean recibirla. En
éste, es el único día del
año en el cual no se celebra la Santa Misa.
Por
la noche, es tradición la Procesión
del Santo Sepulcro de Cristo Muerto. En muchas
partes también se celebra el ejercicio
piadoso del Vía Crucis.
| SABADO
SANTO |
| -Vigilia
Pascual- |
A
las 8:00 de la noche, se inicia el solemne comienzo
de la Vigilia Pascual, bendición del agua
y del fuego, el cual se desarrolla de la siguiente
manera:
Bendición
del fuego y preparación del cirio: esta
liturgia, representa a Cristo que pasa de la muerte
a la vida. Es la cruz que quiere iluminar los
corazones de todos con una fe radiante. De esta
suerte se realiza la procesión solemne
con el Cirio Pascual encendido, símbolo
de Cristo que es ayer y hoy, principio y fin,
Alfa y Omega, suyo es el tiempo y la eternidad
a Él el canto del pregón Pascual
como himno de victoria porque es la noche radiante
en la que Cristo resucitó “Qué
noche tan dichosa, en que se une el cielo con
la tierra, lo humano y lo Divino”. La verdad
siempre será luz y Cristo es la verdad.
Es la noche de la luz.
Liturgia
de la Palabra: acá se hace resaltar por
medio del texto bíblico, el paso de la
primera creación a la nueva creación
en Cristo nuevo Adán.
Oración Universal, bendición del
agua Bautismal y Renovación de las promesas
bautismales, es decir, la Liturgia Bautismal.
Los
bienes y dones de la salvación se hacen
efectivos en el hombre principalmente por el bautismo,
ya que por él, el ser humano penetra en
la nueva vida y se incorpora a Cristo de una manera
viva y total por el bautismo, además, nos
hacemos Iglesia, pueblo de Dios. Después
del canto de las letanías, en esa noche
se bendice el agua bautismal, a fin de que sepultados
con Cristo en su muerte, por el bautismo, resucitemos
con Él a la vida.
Cuando
no hay bautizados se bendice el agua común,
a fin de que como Sacramental nos comprometa con
los valores del Evangelio, no puede ser un elemento
supersticioso: vivamos nuestra vocación
bautismal. Por otra parte, los fieles renuevan
las promesas bautismales, como renuncia al mal
y adhesión a Dios, habiendo realizado la
Oración Universal.
| DOMINGO
DE RESURECCION |
| -Jesús
Resucitado- |
En
este día a las 8:30 a.m., y a las 6:00
p.m., Santa Misa de Resurrección.
La
liturgia de la Eucaristía: es el principio
y el culmen de nuestra vida cristiana. En este
amanecer podemos cantar alborozados: “Resucitó,
Resucitó, Resucitó. Aleluya, Aleluya,
la muerte, donde está la muerte, donde
esta mi muerte, dónde está su victoria,
Resucitó, Resucitó, Resucitó”.
Resucitemos
al bien. ¡Felices Pascuas de Resurrección!.
Monseñor Antonio José
López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto.
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| Notas
Pastorales |
| Enfermedad y Fé |
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“Curó
a muchos enfermos de diversos males…”
(Marcos 1,35).
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La
enfermedad, con su cúmulo
de sufrimientos, plantea una interrogante para
los hombres de todas las épocas. En el
antiguo Oriente se miraba a la enfermedad como
una plaga causada por espíritus maléficos.
Hasta tal punto que se practicaban exorcismos
para curar. Así la medicina era vinculada
a los sacerdotes. Si bien la salud, aparece como
un signo de fuerza a su vez la enfermedad, se
concibe como una debilidad.
El hombre creyente,
se pregunta ¿Qué significa la
enfermedad para el que la sufre?.
“Dios
creó al ser humano para la felicidad”
(Génesis 2). Pero la enfermedad como
otros males se opone a esa felicidad, y entra
en el mundo como consecuencia del pecado. (Génesis
3.16-19). En el Nuevo testamento, Jesús
tiene muchos encuentros con enfermos; Él
ve a la enfermedad como un mal consecuencia del
pecado (Lucas 13,16); Él siente compasión
sin detenerse a diferenciar lo que es enfermedad
natural, de lo que pudiera ser una posesión
diabólica; Él expulsa demonios y
cura enfermedades, y todo eso, manifiesta el triunfo
de Jesucristo sobre Satán y hace presente
el Reino de Dios (Mateos 11,5). De esta manera
se indica que el mal será vencido definitivamente
y que esa fuerza divina esta ya actuando. Por
eso Jesús exige fe a los enfermos que lo
buscan (Marcos 1,40; Mateo 9,28; Marcos 5,36).
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Jesús viene
a ofrecer esa salud integral, espiritual y externa
también. Por esto perdona los pecados al
paralítico y lo quiere exteriorizar, curándolo
además físicamente (Marcos 2, 1-12).
Los gestos de Cristo con los enfermos son un símbolo
de los Sacramentos. Jesús aparece como
médico que cura integralmente al hombre,
lo quiere salvar con su ser personal en el tiempo
y para la eternidad. Mientras dure la vida presente,
el hombre deberá sobrellevar la enfermedad,
pero Jesucristo tornando sobre sí nuestras
enfermedades y pecados en la hora de su pasión-muerte-resurrección,
les dio un nuevo significado.
El sufrimiento
desde la fe, adquiere por tanto un valor redentor.
El cristiano tratando de vencer las enfermedades,
también las sabe asumir para “completar
en su carne lo que falta a las tribulaciones de
Cristo, por su Cuerpo que es la Iglesia”
(Colosenses 1,24). Servir a los enfermos,
es servir a Jesús mismo. Debemos asumir
la enfermedad en unión con la Cruz de Cristo.
Por ello la democracia
debe ofrecer la salud a las mayorías empobrecidas,
porque ese es un derecho humano, todos deben tener
acceso a la salud y no solo los que logran tener
poder adquisitivo. Con la salud no se debe comercializar.
Pero también se debe luchar contra la enfermedad
a través de la ciencia y por medio de un
trato humano-cristiano al enfermo. Para esto es
necesario una nueva conciencia, en donde existan
recursos para nuestros hospitales, como además
la voluntad firme de despolitizar los servicios
de salud. Todos procuremos cuidar los recursos
hospitalarios frente a la corrupción a
la par, tratar humanamente al paciente y con suficiente
competencia científica.
Acompañemos
con cariño al enfermo. Visitemos a los
enfermos con verdadero espíritu fraternal,
para que sienta la presencia de Dios entre nosotros.
Si esto hacemos, escucharemos a Jesucristo que
nos dirá: “Vengan a mi, benditos
de mi Padre, porque estuve enfermo y me visitaron”
(Mateo 25, 36).
Monseñor Antonio José
López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto.
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| Areas
Pastorales |
| La Pastoral Familiar e Infancia |
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Barquisimeto
fue la sede de la Asamblea Nacional de la Pastoral
Familiar e Infancia, desde el 30 de enero hasta
el 1º de febrero de 2009 con la asistencia
de los representantes de 21 Diócesis de
todo el país. El tema central del evento
fue " La Pastoral Familiar de frente a los
Desafíos de la Misión Continental”.
El Padre Antonio Velásquez, director nacional
del Departamento de Pastoral Familiar e Infancia
manifestó su satisfacción por el
trabajo realizado, la participación activa
de los asistentes, los logros y acuerdos alcanzados
en tan importante reunión.
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El
Padre Gustavo Pérez, Vicario de la Pastoral
de Conjunto, le dio las palabras de bienvenida
al equipo director y a las delegaciones, en nombre
de Monseñor Antonio José López
Castillo, Arzobispo de la Arquidiócesis
de Barquisimeto. El Equipo Arquidiocesano de la
Pastoral Familiar, junto a los agentes pastorales
de los diversos servicios y movimientos de apostolado
familiar, manifestaron su satisfacción
por haber servido en tan importante encuentro
y expresaron su compromiso de continuar dando
testimonio de unidad y entendimiento como miembros
del Cuerpo de Cristo.
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| Areas
Pastorales |
| ¿Por qué el
Vaticano no vende todas sus riquezas en edificios y obras
de arte para darle de comer a los pobres? |
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Un
periodista narra que el Papa Pío XII murió
en su habitación que era sumamente sencilla,
recostado en una pobre cama de hierro; su comida
diaria consistía en unas pocas verduras.
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Cuando
se habla de “las riquezas del Vaticano”,
no hay que perder de vista que se está
hablando de bienes culturales que son patrimonio
de la humanidad, y de los cuales la Iglesia no
es más que la custodia segura. El Vaticano,
fuera de sus templos, es un gigantesco museo donde
acuden innumerables personas del mundo entero
para conocer parte del patrimonio científico,
filosófico, teológico y artístico
de la humanidad.
Es evidente además, que en el caso de que
se vendiera todo este patrimonio de la humanidad,
esto no solucionaría la pobreza en el mundo;
de hecho, hay estadísticas según
las cuales sólo se daría de comer
a los pobres durante tres días. Así
que hay que ser conscientes de que esto no es
más que una falsedad que busca desacreditar
a la Iglesia. La respuesta a la pobreza depende
de la buena voluntad de los gobernantes.
Por
otra parte, la Santa Sede, así como muchas
instituciones de la Iglesia ayudan económicamente
de manera importante a los más necesitados.
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Para
tener una idea, en los años 1998-1999,
sólo Caritas italiana distribuyó
34,5 millones de dólares destinados a 69
países de los cinco continentes.
Además,
el Papa destina el “Óbolo de San
Pedro” -una colecta que se realiza una vez
al año en las Iglesias de todo el mundo-
a muchísimas obras de caridad y a las Iglesias
más necesitadas. En el año 1999,
por ejemplo, Juan Pablo II donó todo el
dinero recolectado (55.313.587 dólares)
a escuelas, leproserías, hospitales, centros
de asistencia especiales y zonas azotadas por
grandes calamidades (terremotos, sequías,
hambre), alrededor del mundo. La Santa Sede también
ayuda al sostenimiento de los Lugares Santos y
de las Obras misionales.
De igual manera podemos decir que las grandes
obras de misericordia que ennoblecen la humanidad,
han sido invento e iniciativa de la Iglesia. La
Iglesia católica inventó los hospitales,
los orfanatos, los cotolengos, los hogares para
discapacitados, y hasta las mismas universidades.
Si hoy podemos asistir a una universidad es gracias
a la Iglesia; si hoy podemos acudir a un hospital
es gracias a la Iglesia.
En cuanto a la vida personal del Papa, él
vive modestamente, sin propiedades personales.
Un periodista narra que el Papa Pío XII
murió en su habitación que era sumamente
sencilla, recostado en una pobre cama de hierro;
su comida diaria consistía en unas pocas
verduras. El médico de San Pío X,
asistiéndolo en su enfermedad, quedó
desconcertado al comprobar que el gran Papa llevaba
puesto debajo de su blanca sotana, unos pantalones
remendados como los de cualquier pobre del pueblo.
El Papa al morir, ni siquiera deja a sus familiares
sus bienes personales; sólo su enseñanza
y buen ejemplo. Vive y muere pobre como Jesús.
Así que cuando te hagan esta pregunta,
ya sabes cómo defender a tu Iglesia.
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| Notas
Pastorales |
| Obediencia al Santo Padre |
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“Yo
te digo que tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia, y el poder
del infierno no la derrotará” (Mateo
16, 18).
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La
Iglesia es la comunidad de salvación en
Cristo. Adán, en lugar de ser guía
de un pueblo, congregado para vivir con Dios,
se convierte en padre de una humanidad dividida
por las codicias, la soberbia, el odio, y en aquellos
que huyen de Dios. Fue necesario que un nuevo
Adán inaugurara una nueva Creación,
en la que fuera restaurada una vida en amistad
con el Todopoderoso y con todos los hermanos.
Hoy,
el Evangelio nos presenta precisamente una verdad
fundamental de nuestra fe: Cristo escoge entre
sus doce discípulos a Pedro, para que pastoree
a Su única Iglesia; lo encargó a
él y a los demás apóstoles
para que fueran “piedra angular” de
la misma. Esta Iglesia constituida y ordenada
en este mundo como una sociedad, subsiste en la
Iglesia Católica, gobernada por el sucesor
de Pedro, el Papa, y por los obispos en comunión
con él.
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En
su Magisterio pontificio hallamos una roca; los
Obispos y sacerdotes fieles, le siguen y transmiten
sus enseñanzas, con la seguridad de que
en ellas encontramos al mismo Cristo, Buen Pastor,
que guía a sus ovejas hacia el Cielo.
El
decreto sobre Ecumenismo del Concilio Vaticano
II explicita: “Solamente por medio de la
Iglesia Católica de Cristo, que es auxilio
general de salvación, puede alcanzarse
la plenitud toral de los medios de salvación.
Creemos que el Señor confió todos
los bienes de la Nueva Alianza a un único
colegio apostólico presidido por Pedro,
para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la
tierra, al cual deben incorporarse plenamente
los que de algún modo pertenecen ya al
pueblo de Dios” (UR 3).
La
Iglesia, unida a Cristo, está santificada
por Él, en Él y con Él; todas
las obras de la Iglesia se esfuerzan en conseguir
“La santificación de los hombres
en Cristo y la glorificación de Dios”
(SC 10). En la Iglesia, es en donde está
depositada “la plenitud toral de los medios
de salvación” (UR 3). Es en ella
donde “conseguimos la santidad por la gracia
de Dios” (LG 48).
“La
Iglesia, en efecto, ya en la tierra se caracteriza
por una verdadera santidad, aunque todavía
imperfecta” (LG 48). La santidad puede ser
aspirada por todos sus miembros: “Todos
los cristianos, de cualquier estado o condición,
están llamados cada uno por su propio camino,
a la perfección de la santidad, cuyo modelo
es el mismo padre” (LG 11).
Ante
este privilegio de pertenecer a la verdadera Iglesia
fundada por Cristo, debemos orar, estudiar sus
enseñanzas y proyectarlas con la vida y
el trabajo apostólico. Que éste
sea hoy nuestro compromiso: vivir, defender y
proclamar nuestra fe católica, en obediencia
al Papa.
Monseñor Antonio José
López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto.
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